Día 10. Chichen Itza y camino a la playa

Otra jornada arqueológica para empaparnos de cultura. Para la visita de Chichen Itza hemos contratado los servicios de un guía oficial, un meridano llamado Carlos. La visita nos lleva unas cuatro horas, durante las cuales Carlos no para de explicarnos aspectos muy interesantes sobre la cultura de los pueblos indígenas (no solo mayas), sobre la política mexicana y, por supuesto, sobre el yacimiento arqueológico que estamos visitando.

También nos cuenta las teorías de su amigo, el profesor Mendoza, resultado de cuatro años de estudios en Asia, (financiados por la Universidad de Stanford, y no aceptados por la comunidad científica ¡!) sobre los paralelismos entre ambas culturas. Según el profesor, y solo por poner un ejemplo, los mayas practicaban la meditación y el yoga, y conocían el poder de los chakras hinduistas.

También nos explico la importancia de los Chilam Balam (hombres sagrados) en la cultura maya y su filosofía basada en la virtud, el honor y la ciencia, las reglas y significado del juego de pelota, y, ya puestos, como iban los albañiles a remodelar su casa de Mérida ¡¡#MéxicoDiferente!!.

En Chichen Itza nada está hecho por azar. Los escalones del Templo del Sol son 90, ¿dato trivial? Pues no… 90 escalones más uno de la base son 91, que multiplicado por sus cuatro lados son 364, mas el templo superior 365, que son los días que tiene un año. Y como esta, muchas más reglas numéricas.

En fin, cuatro horas intensas pero muy amenas.


Emprendemos camino a la costa, donde pasaremos los próximos días haciendo lo que hacen los turistas por esas tierras, descansar y tomar el sol. Ya veremos si se nos ocurre alguna otra cosa…

 

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