Día 11. Disfrutemos de la playa

Ayer llegamos a Puerto Aventuras, un complejo tipo Sotogrande, cerca de Akumal, donde tenemos nuestro hotel. Esperábamos que hiciera calor y sin embargo el Caribe nos recibió con un fresquito que llegaba a ser molesto (según nos comentan es el frente 23, que aquí los numeran). Hoy la cosa parece que ha cambiado algo, al menos podemos ver el sol, lo que nos anima a visitar las playas de alrededor.

Toalla en mano nos acercamos a la playa de Akumal, que en un anterior post nos había recomendado Fernando. Arenas blancas, agua turquesa… la foto típica del Caribe. Instalamos el “campamento” entre dos palmeras y al agua… joder, que fría, nada que ver con experiencias previas en estos mares. Bueno, toca hacerse el valiente y no retroceder, con lo que nos zambullimos… (Madre, si parece puro Cantábrico… que fría).

Nos habían comentado que lo suyo aquí es hacer snorkel y lo confirma la cantidad de cabecitas que se ven a nuestro alrededor. Solo tienes que acercarte a algún grupo para saber lo que buscan … maravilla … un montón de tortugas que ajenas a todos se alimentan en estas aguas. Mañana, si el tiempo acompaña, alquilaremos gafas y tubos para saludar a las tortugas y demás bichos marinos.

Hoy aprovechamos para visitar la zona arqueológica de Tulum. Son unas edificaciones cerca del mar que, en tiempos de mayas, se  utilizaban como puerto comercial. Tanto el estilo como la decoración son diferentes a lo visto hasta ahora.
Luchamos con los tropeles de gringos, que han pensado como nosotros, y conseguimos hacer la foto de las guías.

Un refrigerio charlando con un futuro medico loco por vivir en España y por el Cartojal (es lo que tiene visitar la feria de Málaga) y de vuelta. Paramos en una pequeña playa pública (la mayor parte de la costa es propiedad de los hoteles ¡!) que nos encanta.  Por supuesto, también hay alojamientos pero son pequeños hotelitos con villas y cabañas que no restan encanto a la zona. Perfecto para una siestecita o para contemplar la fauna marina (nos visitaron varios cangrejos y una manta).

El chamaco nos recomendó conocer la vida nocturna de Playa del Carmen y nos dio los nombres de un par de antros. Pues hala, para allá que vamos…


La cena perfecta en La Mission. Tuvimos que hacer tiempo hasta que se vaciase una mesa pero la espera se hizo amena con unas margaritas (cortesía de la casa) y una agradable charla con el chef (es el inconveniente de tener la cocina abierta al comedor, que siempre hay alguien dándole conversación). Conseguida la mesa, y visto cuales eran los platos estrella del lugar, nos decidimos por un poco de marisquito del país… otro pequeño homenaje!!
También hay que probar la sopa de lima.  Muy rica y original #MéxicoDiferente.

 

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