Día 9. De cenote en cenote

Me habían recomendado la visita de unos cenotes (agujeros naturales de agua dulce) cercanos a Mérida. No eran los que pensábamos visitar pero los consejos hay que tenerlos en cuenta, así que me dirigí a Cuzama.  En teoría era sencillo llegar hasta allí y, según el folleto de la oficina de turismo, pintaba bastante accesible, lo cual no resta emoción al desplazamiento por la red de carreteras del estado.

Los cenotes están en una hacienda privada con dos entradas. Al llegar, un policía estatal nos indico la segunda entrada y allí nos dirigimos sin rechistar a la fuerza de orden público.
El traslado se hace en “truck” (es una especie de vagoneta de madera con capacidad para cuatro personas, apretaditas!, y tirado por una mula). Las vías son únicas para ambos sentidos y, parece, que la preferencia la tienen los de ida. Así que, a la vuelta, cuando se acerca un truck en sentido contrario te tienes que bajar para que el paisano saque de las vías (a pulso!) el truck y la mula.  Así hasta 3 o 4 veces, dependiendo de si pillas hora punta o no, porque esto es #MéxicoDiferente.

Se visitan 3 cenotes y en todos te puedes bañar. Las entradas tienen unas escaleras de madera, a cual más peligrosa y angosta pero ya se sabe el espíritu aventurero del turista…
Es impresionante la claridad del agua y la curiosidad de los peces. Nuestra teoría es que cada día se zampan al último turista… una ofrenda al dios de la lluvia Chaac!!

El conductor marca los tiempos y, o bien, te dice los minutos que tienes para darte un chapuzón, o le ves asomar curioso por los agujeros del cenote buscando una cara conocida. Muy charlatanes no son, al menos el mío con el que intente dos veces entablar conversación y del que solo obtuve el recorrido (“…ahora visita al primero, luego al segundo, más allá al último y volvemos al segundo…”, así las dos veces).
Y como nos han quedado ganas de mas, mañana iremos al cenote Sagrado, cerca de Chichen Itza.


Pero antes hay que llegar al hotel donde hoy pasaremos la noche. El Okaan, un 5* en mitad de la selva… esto promete!!  Eso sí, para llegar tienes un camino de piedras de 1,5kms hasta llegar a la recepción, pero que tranquilidad!, solo hay otra habitación ocupada a parte de la nuestra. Un pequeño lujo!
Ducha rápida y a cenar a Piste. La alternativa era cenar en el hotel pero era demasiada tranquilidad… Los restaurantes están en la carretera que lleva al yacimiento y todos son de cocina regional, así que entramos en el que más gente había… motivo de la afluencia de público nacional? Que tenían buffet!!… y carta.
Durante todo el viaje he visto carteles anunciando cochinita (o cochita) pibil, así que me decidí a probarlo aquí. Que rico!!. Se acompaña de tortillas y cebolla morada en jugo de lima.

Mañana a madrugar (si la digestión me lo permite) para visitar Chichen Itza.

 

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Día 8. Año Nuevo en Yucatán

Como es costumbre, el día de Año Nuevo nos levantamos más tarde… no todo va a ser madrugar. Un desayuno tardío (casi un brunch) y un último paseo por Campeche.  Parece que hoy somos los únicos a los que se nos ha ocurrido este plan porque la ciudad se ve desierta y perfecta para hacer unas fotos sin coches y sin gente. Que gusto pasear así…

Hoy toca visitar la zona arqueológica del Uxmal, una de las mejores de la Cultura Puuc y Patrimonio de la Humanidad.  La visita es imprescindible pues te da a conocer un estilo muy diferente en la arquitectura maya, con formas más redondeadas y, ricos y abundantes relieves. Lo peor, el calor del estado yucateca, pero ya nos iremos acostumbrando, y el tramo de carretera de la 184 hasta Muna, que mas que baches tiene agujeros negros donde puedes desaparecer con coche y todo.

Aparte del clima, también se nota el cambio de estado en los precios y en los servicios. Claro que de alguna manera hay que financiar la cultura… al menos, eso quiero pensar (como ejemplo comentaros que entrar a este yacimiento cuesta el triple que a Palenque).

Después de Uxmal pensaba acercarme hasta Kabah (unos 25 Km hacia el interior) pero lo malo de viajar en estas fechas es que anochece muy pronto y puedes hacer menos cosas de las que quisieras.  Lo dejaremos para el próximo viaje…

Ponemos camino a Mérida donde estamos en el hotel en menos de una hora. Como quiera que en Mérida hay mucha oferta, las tarifas son más razonables que en el resto de ciudades visitadas,  a si que nos damos un pequeño lujo y nos alojamos en el Hyatt.

La zona de los hoteles esta a 15 minutos a pie del centro, con lo que puedes acercarte tranquilamente andando, eso sí, elige el Paseo de Montejo, una ancha avenida de mansiones coloniales, hoy utilizada como sede corporativa de muchas empresas. Si lo haces por la 60, que va directa al centro, te llevas una imagen bien distinta de la ciudad.

Una vez en el casco antiguo, obligado paseo a la Plaza Grande y sus alrededores, y en estas que nos damos con el Restaurante Amaro, con un agradable patio interior donde esta noche hay música en directo. El ambiente es realmente animado con lo que canción tras canción, margarita tras margarita… cerramos un nuevo día visitando un #MéxicoDiferente.

 

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Día 7. Año Nuevo en Campeche

Día especial el de hoy. Aquí día de Fin de Año (que no de Nochevieja). Resulta raro celebrar estas fechas a casi 30 grados (aunque creo que podría acostumbrarme).

Bueno, lo primero coger fuerzas, con lo que al Centro Histórico a tomarnos un desayuno Súper campechano (claro, como iba a llamarse estando en Campeche): café americano, jugo de naranja, plato de frutas y huevos revueltos con menta.

Recargadas las pilas, a recorrer esta ciudad multicolor que es Patrimonio de la Humanidad. El casco antiguo, que se encuentra en el interior de la fortaleza, es fácil de visitar. Si partes desde la Plaza de la Independencia, donde no deberías dejar de entrar en su Catedral, puedes coger cualquiera de las calles que salen de ella, la ciudad no tiene perdida. Todas las calles parecen iguales, con bonitas y muy bien conservadas casas coloniales, incluso puedes visitar por dentro algunas de ellas, además de los muchos hoteles que hay por todo el centro histórico y que han aprovechado lo que en su día fueron las mansiones de los españoles acaudalados. Realmente merece la pena entrar para maravillarte con sus estancias y patios interiores.

Las calles están numeradas a lo Manhattan de manera que es fácil encontrarlo todo. Mi calle favorita la 59.

Cuando empieza a apretar el calor nos subimos en el coche y nos dirigimos a Edzna, yacimiento arqueológico a 60 Km de Campeche. Nos cuesta salir de la ciudad, ya que una vez que dejas atrás el tranquilo centro histórico, la ciudad se torna bulliciosa y algo caótica. Aun con eso, en poco más de una hora estamos en la entrada al complejo, donde… ¡¡maravilla, apenas si hay tres coches más!!

Recorrer este pequeño yacimiento apenas nos lleva una hora, pero realmente ha merecido la pena, es un privilegio estar allí, casi solos, entre estas imponentes edificaciones. Todo un lujo.

De vuelta a Campeche, mirando el reloj, ya que queremos celebrar el Año Nuevo de España (cuando en México son tan sol las cinco de la tarde). Buscamos una playa y el tomtom nos lleva a Playa Bonita…. que nada tiene que ver con su nombre y si con un área recreativa junto al mar cerca de la ciudad. Da lo mismo, allí estamos con nuestras cervezas (a falta de cava), nuestras uvas (aquí las también las toman, pero negras y del tamaño de bolas de golf) y la conexión a TVE en nuestro iPhone… los cuartos, las campanadas y celebramos nuestra primera entrada de año del día… Después unos tequilas, unas Coronas… mas tequilas, mas coronas… y cuando nos damos cuenta se nos echa encima la hora de cenar.

Parece que,  al menos en esta zona,  la noche de fin de año es una fiesta que se celebra en familia, con lo que todo está cerrado, pero hemos sido previsores y hemos reservado para cenar en el Hotel Casa Don Gustavo, en pleno centro histórico de Campeche. Pasamos un rato muy agradable. A las 12, casi sin darnos cuenta (ya que aquí no tienen campanadas), entramos otra vez en el año nuevo, que esperamos sea muy feliz, a pesar de los inquietantes augurios de los Mayas.

 

¡Feliz año nuevo Mundinautas desde un #MéxicoDiferente!

 

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